¡El frío mantiene su textura jugosa! Apenas llega a tu casa, mandala directo al cajón de verduras de la heladera. El calor hace que la pulpa pierda agua rápidamente y tome una textura harinosa.
¡Lavalas únicamente justo antes de consumir! No las laves antes de refrigerar. La humedad en la piel acelera la aparición de manchas o deterioro.
Dejalas respirar: Almacenalas en una bolsa de papel con pequeñas perforaciones o sin cerrar del todo. Esto evita que se deshidraten mientras permite que el aire circule sin acumular humedad excesiva.
Tip sobre su piel roja intensa: Su color proviene de las antocianinas, un tipo de antioxidante de gran poder. Conservarla en frío protege estos compuestos que benefician la salud cardiovascular, reducen el colesterol malo y protegen la piel contra el daño celular.